- Introducción
Juana de Castilla y
Portugal nació en Madrid el 28 de febrero de 1462 fue una Infanta Castellana,
Reina proclamada de Castilla y León y Reina consorte de Portugal; hija del rey
Enrique IV de Castilla y su mujer Juana de Portugal – hermana del rey Alfonso V
de Portugal -.
- Infancia
Enrique
IV fue apodado en su tiempo por sus adversarios “el Impotente”, no tanto por no
haber tenido descendencia con su primera esposa Blanca de Navarra, como por ser
de dominio publico la dejación que hacía de sus obligaciones conyugales. Por
eso, cuando su segunda esposa, Juana de Portugal, dio a luz una niña, esta fue
atribuida a una supuesta relación adúltera de la reina con uno de los privados
del monarca, Beltrán de la Cueva; de ahí que se motejase a la princesa como la
Beltraneja, a pesar de ser esto imposible por no concordar las fechas.
El 9 de mayo de 1462,
pocos meses después de su nacimiento, Juana fue jurada en las Cortes de Madrid
como princesa de Asturias y heredera del reino.
Unos dos años de edad
contaría la princesa durante el apogeo de las revueltas nobiliarias contra
Enrique IV, que acusaron de ilegítima a la princesa y tomaron partido por el
hermano del rey, el infante Alfonso. El monarca intentó solventar la
sublevación nobiliaria acordando el matrimonio de Alfonso con su hija Juana;
así, en 1464, Alfonso fue proclamado heredero y sucesor del reino.
El mismo Enrique IV
propuso al rey Alfonso V de Portugal, poco antes, el enlace de Juana con el
infante Juan, hijo del portugués. Ni uno ni otro proyecto se realizaron, y en
cambio el monarca de Castilla desheredó por segunda vez a su hija al reconocer,
en el Tratado de los Toros de Guisando, como princesa de Asturias a su hermana
Isabel, siempre y cuando ésta casara con el príncipe electo por él. No mucho
más tarde, en 1468 y en 1469, se trató de casar a Isabel con Alfonso V de
Portugal, hermano de la reina de Castilla, y a Juana, renovando el antiguo
proyecto, con Juan, hijo primogénito de Alfonso V, con la condición de que
Juana sucediera a Isabel si esta moría sin ningún hijo. Tampoco se realizó este
proyecto.
- Una princesa bajo custodia
Es curioso que siendo hija
del rey Enrique IV, la mayor parte de su vida vivió custodiada por la nobleza,
que tenía en ella un valioso rehén: desde 1465 hasta 1470 la custodió el conde
de Tendilla Íñigo López de Mendoza en los castillos de Buitrago del Lozoya y
Trijueque; desde 1470 a 1474, Juan Pacheco, en el castillo de Escalona y en el
alcázar de Madrid; y entre 1474 y 1475 Diego López Pacheco en el alcázar de
Madrid y en los castillos de Escalona y Trujillo. Lo que queda claro en sus
diversas biografías es que nunca estuvo custodiada por Diego López Pacheco y
Portocarrero en su castillo de Belmonte.
- Matrimonio con el Duque de Guyena
Casó luego en secreto
Isabel con el infante Fernando de Aragón en 1469, rompiendo lo dispuesto en el
tratado con su hermano Enrique IV. Este, que durante toda su vida prodigó a su
hija las muestras de afecto paternal, dio respuesta favorable a los embajadores
de Luis XI de Francia, que le pedían la mano de Juana para el duque de Guyena,
hermano del francés. Las capitulaciones matrimoniales se firmaron en Medina del
Campo en 1470.
A
petición de Juan Pacheco y de los embajadores de Francia, revocó Enrique IV el
tratado de los Toros de Guisando, después de jurar, juntamente con su esposa,
que la infanta Juana era su hija legítima. El 26 de octubre se verificó la
ceremonia en Valdelozoya en una pradera convenientemente dispuesta para tal
propósito, no lejos de Buitrago del Lozoya, y después que los nobles presentes
prestaron a la infanta el acostumbrado juramento de fidelidad como heredera de
la corona, acto que no llegó a ser sancionado por las Cortes, se desposó a la
princesa con el conde de Boulogne, representante del duque de Guyena. El
cardenal de Albi, uno de los embajadores de Luis XI, fue en aquel día el
encargado de tomar juramento a los reyes y verificar los desposorios.- Juana e Isabel, sobrina y tía
Enrique IV murió el 11 de
diciembre de 1474. En sus últimos días había visto desbaratado el enlace de
Juana, porque dicho duque falleció en 1472. Por esta causa realizó el
castellano nuevas e infructuosas tentativas para procurar un apoyo a su hija,
casándola con el citado Alfonso V o Juan de Portugal. Se pensó también en dar a
Juana por esposo a Enrique Fortuna, infante de Aragón, o a Fadrique, infante de
Nápoles.
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