sábado, 26 de septiembre de 2015

María de Aragón

  • INTRODUCCIÓN
María de Aragón y Castilla nació en Córdoba el 15 de Diciembre de 1485 fue Infanta de Castilla y Aragón y Reina consorte de Portugal; hija de los reyes Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón.
  • NACIMIENTO

María de Aragón y Castilla fue la penúltima hija de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón mejor conocidos como los Reyes Católicos. La Infanta María nació el 29 de Junio de 1482 en Córdoba. Fue la única hija de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón . La Corte de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, era itinerante, es decir se desplazaba continuamente y el nacimiento de María ocurrió durante los inicios de la guerra para la conquista del Reino Nazarí de Granada. La reina Isabel I de Castilla no reparaba en cabalgar, aunque estuviese embarazada.
El anterior parto de la reina, en el cual dio a luz a Juana la Loca, al parecer fue sin complicaciones. En cambio, el penúltimo embarazo de Isabel I de Castilla, en el cual nació María, tuvo mayores molestias. Las circunstancias de ambos partos son irónicas, pues Juana la Loca traería muchos problemas a su madre en el futuro, mientras que María no llegó a ser motivo de angustia.
El embarazo era múltiple, pero la otra niña no sobrevió.
  • INFANCIA

La Infanta María recibió una educación esmerada al igual que todos sus hermanos y hermanas. La Reina Isabel quería que sus hijas tuvieran una extensa cultura, rodeándolas de eruditos y autores. A pesar de que los cinco hijos de Isabel y Fernando; Isabel de Aragón, Juan de Aragón, Juana de Aragón, María de Aragón y Catalina de Aragón; poseían una formación de alto nivel, había diferencias entre los hijos Mayores, Isabel de Aragón y Juan de Aragón, y las menores, Juana de Aragón, María de Aragón y Catalina de Aragón. Juan de Aragón era el Principe de Asturias y Gerona e Isabel era una posible heredera. María de Aragón y Catalina de Aragón compartieron maestro, Alejandro Giraldino, a partir de 1493. En 1489 y 1490, María fue alumna de Andrés de Miranda, el mismo tutor de Juana de Aragón “la Loca”.
Su instrucción parece haber iniciado a los seis años de edad. Sabía latín y otras lenguas romance. Con respecto en el papel de la Infanta María en las alianzas matrimoniales de Castilla y Aragón, puede parecer que su papel no era muy significativo. Incluso pareciera que se le daba mayor importancia al enlace de la Infanta menor, Catalina de Aragón que casaría con el Principe de Gales, Alfonso de Inglaterra y posteriormente Enrique VIII de Inglaterra. María quedaba como reserva en caso de que alguna alianza matrimonial fallara. Se pensó en la vaga posibilidad de casarla con algún Príncipe Napolitano. Cuando Manuel I de Portugal subió al trono portugués, Isabel I de Castilla “la Católica” ofreció como esposa para el monarca luso a su hija María que por entonces contaba con trece años de edad. Pero el Rey portugués exigió el cumplimiento del Tratado de Alcáçovas, que había establecido el matrimonio entre el heredero del trono portugués y la primogénita de los Reyes Católicos, Isabel de Aragón y Castilla, de veintiséis años.
  • APARIENCIA Y PERSONALIDAD

La cuarta hija de Isabel I de Castilla “la Católica” y Fernando II de Aragón “el Católico” es un misterio. Siempre ha sido la menos famoso entre todos sus hermanos y hermanas. Sin embargo, no podía tratarse de una mujer ordinaria después de haber recibido tan excelente educación. Las prácticas religiosas eran muy importantes en su crianza y María lo demostraría en un futuro a la hora de educar a sus propios hijos. Si no hay mucha información acerca de la Infanta en las crónicas de la época, podemos averiguar sobre ella por medio de los datos que poseemos de si hija, la emperatriz Isabel de Portugal. María le inculco a su hija una profunda religiosidad. Ambas tenían la costumbre de visitar iglesias y conventos. Dedicaban tiempo a la oración y a la limosna. Cabe destacar que la piedad religiosa no es de sorprender en una hija de Isabel I “la Católica”. Sin embargo, este rasgo fue diferente en cada uno de sus hermanos, pero María de Aragón, junto con su hermana Isabel de Aragón, parece haber sido aún más devota que los demás. Pero esto no significa que fuera una beata aburrida. Su hija Isabel era una buena amazona y esto parece haber sido inculcado por su madre.
María era de tez blanca, ojos azules y pelo color rubio-castaño. Estas eran las típicas características de la dinastía de los Trastámara. La Infanta no fue muy mencionada por su belleza. La Reina Consorte de Portugal demostró ser una mujer discreta, un ejemplo que debió haber sido muy admirado por su hija Isabel de Portugal, esposa de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, era conocida como una dama comedida. Sin embargo, los retratos de la Reina María nos muestran a una mujer con un semblante delicado y no desprovista de belleza. Sus hermanas, especialmente, Juana y Catalina, fueron dos beldades que impresionaron cada una a su manera; Juana con su atractivo exótico, de cabellos oscuros y ojos rasgados y Catalina con la hermosura propia de una “rosa inglesa”, de quien decían que pocas mujeres podían rivalizar con ella. Lo más probable es que la belleza de María se viera opacada, pero no por  eso careciera de encanto.
  • MATRIMONIO
Antes de su matrimonio con Manuel, se había contemplado la posibilidad de que contrajera matrimonio con Jacobo IV de Escocia. Sin embargo, este plan no llegó a nada pues para Isabel I de Castilla “la Católica” y Fernando II de Aragón “el Católico” la alianza con Portugal resultaba más provechosa para los intereses de sus reinos. Su hermana mayor, Isabel de Aragón, estuvo casada con Manuel I de Portugal “el Afortunado”. Isabel de Aragón tuvo un hijo Manuel de la Paz de Portugal, pero Isabel de Aragón murió tan solo una hora después del parto. Al quedarse viudo, Manuel volvió a encontrarse en la necesidad de una esposa. Fue entonces cuando la Infanta María cobró importancia.
El 22 de abril de 1500, Manuel otorgó poderes a su embajador, Ruy de Sande, para que diera conformidad al acuerdo matrimonial, cuyas capitulaciones eran extremadamente ventajosas para él: los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, dotaron a María con doscientos mil maravedíes- descontando los diez mil que la Infanta llevaría en joyas- y unas rentas anuales de 4.500.000 maravedíes en las villas de Sevilla, Fregenal, Aracena, Cazalla y Constantina. Además, se comprometieron a gestionar y pagar las dispensas pontificias que requería el matrimonio, y a enviar a la Infanta María a Portugal cuando el rey Manuel I lo pidiera. El mayor de los hijos nacidos de esta unión gozaría del rango de segundo infante de Castilla. Por su parte, Manuel I ofreció a María la cesión de las rentas señoriales de las villas de Viseu y Torres Vedras y aceptó que viviera en Portugal rodeada por una corte de cincuenta y dos castellanos. Asimismo, se comprometió a derribar mezquitas y a prohibir el culto islámico en su reino, para satisfacer el celo religioso de sus suegros.
El acuerdo matrimonial se firmó en Sevilla el 20 de mayo de 1500, pero María permaneció en Castilla, a la espera de que las dispensas papales diera legitimidad al compromiso. El 30 de octubre de 1500 se casaron. Según los informes fue una relación armoniosa.
  • MUERTE


La salud de la reina María se complicó debido a las secuelas de su último parto que había tenido lugar unos meses antes. María era de complexión delicada y algo enfermiza. Sus embarazos debieron debilitarla mucho. Unos meses antes de su muerte, redactó en castellano un largo testamento. La reina dejaba dinero para que se dieran cinco mil misas por su alma, se vistieran cincuenta pobres y se casaran varias huérfanas. Entre otras peticiones, como la libertad de los cautivos o el perdón de las deudas a sus criados, rogaba que sus hijas sólo se casaran con reyes o con hijos legítimos de reyes, de no ser así, prefería que se casaran con Dios. Más de una autor señala que las intenciones de la reina María al imponer a sus hijas un encierro conventual, de no aparecer un rey o príncipe  adecuado para ellas, era evitar que se casaran con el Duque de Coímbra, Jorge, hijo natural de Juan II, quien había señalado en su testamento el deseo de casar a su hijo natural con una de las descendientes que pudiera tener Manuel I. El rey Manuel cumplió en parte, pues el duque de Coímbra no se casó con una infanta de Portugal pero al menos era una princesa de sangre real.
La muerte de la reina María dio origen a momentos de inquietud. En principio, el rey Manuel pudo sopesar la posibilidad de abdicar, según algunos testimonios. Con muestras de mucho dolor, sin duda, permanece retirado en el monasterio jerónimo de Penha Longa en la sierra de Sintra. Pero su deseo de entrar en religión debió de ser algo pasajero en tal caso. Sus deseos se inclinaron hacia un nuevo matrimonio, con la sobrina de su difunta esposa, Leonor de Austria, pese a no ser necesario para la sucesión. Manuel I tuvo dos hijos con su tercera esposa, un niño y una niña llamada María, seguramente en honor de la difunta reina.
  • DESCENDENCIA

-       Juan  de Portugal y Aragón, Rey de Portugal
-       Isabel de Portugal y Aragón, Reina Consorte de España y Emperatriz         Consorte del Sacro Imperio Romano Germánico
-       Beatriz de Portugal y Aragón, Duquesa Consorte de Saboya
-       Luis de Portugal y Aragón, Duque de Beja
-       Fernando de Portugal y Aragón, Duque de Guarda y Tarancoso
-       Alfonso de Portugal y Aragón, Cardenal
-       Enrique de Portugal y Aragón, Cardenal y Rey de Portugal
-       Eduardo de Portugal y Aragón, Duque de Guimarães
  • En la Ficción
María de Aragón y Castilla es interpretada por Susana Abaitua en la Serie Isabel de TVE.
  • Escudo

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